Fotografía de cabecera: César Muñoz y Julián Chivite

Arropado por un clásico estuche de madera, nos llega este blanco de Bodegas Chivite, el Chivite Colección 125 Blanco 2015, un vino de altos vuelos, reconozco que es mi perfil de gran vino blanco, pero, objetivamente, es un vino de categoría.

La añada de 2015 de este Chivite Colección 125, dentro de su singularidad, es además una edición muy especial. Rinde homenaje a su creador, el francés Denis Dubourdieu, es la última añada que se hizo bajo sus consejos, tras 22 años de supervisión de la serie Colección de Chivite. Dubourdieu, comenzó la relación laboral con Chivite en el año 1993. Profesor de Enología de la Facultad de Enología de la Universidad de Burdeos y director general del Instituto de las Ciencias de la Viña y el Vino de la misma universidad, Denis Dubourdieu ha sido un referente en el mundo científico, donde destacaron sus trabajos sobre los aromas del vino, la vinificación y las levaduras. Además de numerosas distinciones científicas, fue Caballero de la Orden del Mérito Agrícola del Gobierno de Francia y Legión de Honor. Gestionaba sus propiedades familiares y como enólogo, asesoraba a prestigiosas bodegas como Château d’Yquem o Château Cheval Blanc.

César Muñoz, su colaborador desde 2012, toma su testigo y recuerda la pasión de Dubourdieu por la variedad Chardonnay, gran uva blanca que se ha acomodado perfectamente en Finca Legardeta, paraje donde crecen los viñedos para este Colección 125 Blanco de estirpe tan francesa.

Barricas de Chivite

Elaborado al 100% con uva Chardonnay procedente de Finca Legardeta, Chivite Colección 125 Blanco 2015 madura posteriormente durante 11 meses en barricas de roble francés Allier. Uvas recogidas a mano de las que solo se aprovecha el mosto yema obtenido por baja presión que se encuba directamente en barricas de 225 litros donde fermenta con sus lías.

En cata presenta un color amarillo brillante de reflejos verdosos. Destaca su elegancia en nariz, con agradables notas de lías y tostados, notándose recuerdos de pan tostado y maderas nobles muy sutiles que armonizan con flores blancas y notas de frutos secos y una punta cítrica. En boca es graso, con cuerpo, con un gran equilibrio entre su opulenta elegancia y su frescor.

Un blanco para disfrutar y que tiene un amplio abanico de posibilidades de maridaje, aunque su armonía con pescados salvajes de sabor intenso como un bacalao, esturión, rodaballo o lubina, es excepcional.