La etapa que estamos viviendo por mor de la pandemia de COVID-19 afecta a todas las facetas de nuestra vida y, lo vivimos día a día, una de las más mediáticas es la que atañe a la gastronomía y los locales donde esta se disfruta bares y restaurantes.

Los hermanos Roca en la gala The World’s 50 Best Restaurants

Desgraciadamente la crisis del COVID-19 está provocando el cierre de algunos establecimientos, unas veces asumidos como una jubilación anticipada y otros, desgraciadamente, como un trauma que deja en situación precaria a varias familias dependientes del negocio.

Todo esto afecta desde la taberna de barrio más humilde al restaurante de tres estrellas, y, entre estos últimos no es ajeno el considerado mejor restaurante del mundo durante varios años, El Celler de Can Roca de los hermanos Joan, Josep y Jordi Roca en Gerona. Precisamente en palabras de Josep Roca, los restaurantes, los hosteleros, son “vendedores de felicidad”, son conscientes de que los bares y restaurantes no son imprescindibles en nuestra vida cotidiana, hemos vivido varios meses sin ellos y no pasa nada, a pesar de lo que se les ha echado de menos, por eso, los bares y restaurantes, desde el más humilde al más lujoso, deben de hacer un esfuerzo para que nuestra visita a cualquiera de ellos merezca la pena y no sean simples expendedores de bebidas y comidas.

Así lo han entendido los Roca y así han enfocado este periodo de parón obligado, para trabajar tras el escenario y planificar el regreso aun mejorando su oferta. Decía yo en una de mis primeras crónicas sobre el restaurante sevillano Abantal que el nuevo lujo es el espacio, ahora el espacio no solo es un lujo sino una necesidad.

Con Joan Roca en Andalucía Sabor

Para adaptarse a esa “nueva realidad” El Celler de Can Roca está remodelando su local para que sea aún más cómodo de lo que era, habla también Joan Roca de un mayor acercamiento al mundo oriental en la nueva etapa del restaurante y nuevos juegos de creatividad pergeñados entre todo el equipo.

Y hablando del equipo, los Roca y esos les honra, no han querido dejar en la cuneta a ninguno de sus trabajadores. Sabedores de que, al menos en el inicio de la nueva etapa, no les va ser necesaria toda la plantilla, reubicarán a algunos en el nuevo proyecto ideado para Mas Maroch, su bello lugar de celebraciones que, disminuidas este verano por causas obvias, se convierte en restaurante donde se recrearan los platos históricos que han jalonado la brillante trayectoria de Can Roca, desde el inicio de la aventura hasta las tres estrellas Michelin y la consecución de su prestigio como mejor restaurante del mundo.