En el ámbito de la XVI Bienal de Flamenco de Sevilla, en el año 2010, Eva Cepero, actual organizadora, entre otros eventos gastronómicos de éxito, del Street Food Festival que recorre varias provincias de Andalucía, y quien esto les narra, se creó Catas con Salero.

Tataki de ternera por Samy Jiménez

Catas con Salero aúna tres pilares importantes de la cultura andaluza, que son a la vez altavoz y bandera para el turismo, de la riqueza de la región. Fundamentalmente Catas con Salero es una experiencia donde convergen los vinos de Andalucía, la creatividad de sus cocineros y el cante y el baile flamenco.

La cata, narrada con textos originales, describe los vinos generosos que se van probando y el plato ideado para acompañarlo, a la vez que, cada vino, se armoniza con un palo del flamenco que se canta y se baila en directo.

Este sábado 20 de Mayo en el festival de comida callejera organizado en el Muelle de las Delicias, junto al río Guadalquivir, han resurgido las Catas con Salero, con vocación de continuidad. Como mejor muestra de lo que da de sí una de estas verdaderas fiestas del vino, la gastronomía y el flamenco andaluz, les narró a continuación la cata que tuvo lugar esa noche, con los maravillosos vinos de Bodegas Lustau y la colaboración de Vinos Federico Flores, distribuidora de Lustau.

La cata contó, a los fogones, con la destreza de Samy Jiménez y

Rompecolchón de Luis Cabrera

Luis Cabrera, de la Asociación Cocineros & Co., que idearon dos platos cada uno para acompañar los cuatro vinos catados. El cante corrió a cargo de Eva Izquierdo, que estuvo acompañada a la guitarra por Pedro Espinosa, mientras que el baile lo puso, con mucho arte, la guapa Tere Mediano.

La noche comenzó con Manzanilla Papirusa y unas Sevillanas del Pali a Triana. Triana, Sanlúcar, Mar… Así reza en el viejo azulejo que anuncia la línea que antaño unía, desde la orilla del río Guadalquivir, en el arrabal trianero, a Sevilla con Sanlúcar de Barrameda. El río, ese pasillo que se mece con las mareas, entre una y otra población.

La alegría del cante y el baile por sevillanas y la alegría de la Manzanilla. Ese oro pálido, seco y punzante, que nos trae al paladar la fresca salinidad del Atlántico, como por el río llega hasta Sevilla la “mareita” desde Bonanza.

Equipo de Catas con Salero

Luis Cabrera ideó para esta cata un Rompecolchón, una versión del ceviche que se hace en Isla Margarita, a base de mejillones, langostinos y calamares.

En segundo lugar se cató el Vermut Rojo Lustau con unos Tangos entre Granada y Triana.

La fusión del embrujo, la cal y el ladrillo mudéjar, los patios trianeros y los carmenes granadinos. Rumores de agua, arrayanes. El cante tiende puentes entre los quejíos moros de Boabdil y Almutamid.

Vermut Rojo Lustau, fusión de vinos, del carácter serio y seco del Amontillado y de la dulce untuosidad del Pedro Ximénez. Y las flores, los botánicos que le dan su personalidad exótica y compleja, diez espacies para el sabor: el ajenjo, el cilantro, la dulce y picante angélica, las frescas notas de la naranja. Fruta, hierbas y madera noble y un toque amargo al final con notas de frutos secos.

Un escabeche ligero de mejillones y aguacate aderezado con salicornia, fue el plato que Luis Cabrera elaboró para esta cata.

El Palo Cortado Península y el Cuplé por bulerías, bulería lenta a la manera de Lola Flores, llevaron la noche hacia su cumbre.

Lola Flores ¿canta o baila? Palo Cortado Península ¿Oloroso o Fino? Raza, carácter, potencia arrolladora para dejarnos los sentidos llenos de sensaciones placenteras.

La finura del Amontillado y el cuerpo del Oloroso, dos caras del eterno femenino, delicadeza y temperamento. Frutos secos, notas de vainilla, café y chocolate negro.  Para paladear, para disfrutar.

Para el Palo Cortado, Samy Jiménez compuso un Steak Tartar de ternera con salsa teriyaki.

Y al final, que será principio, East Indian Solera con Alegrías de Cádiz, para rematar la noche con unas Bulerías de Jerez donde ya todo el mundo se puso a tocar palmas o bailar. Mientras en los fogones, Samy Jiménez culminaba el show cooking con un Tataki de ternera.

Luis Cabrera y Samy Jiménez

Alegría y vino grande. Los viejos galeones atesoraban en sus bodegas los vinos de Andalucía para llevar su sabor a las Españas de ultramar. Así viajaron sus cantes, que se hicieron de ida y vuelta a veces. Siempre fiesta.

Calor, humedad y tiempo para un vino distinto, exclusivo, uno de los grandes de Lustau, donde todo es grande.

Caoba oscura con brillos de bronce. Aromas de fruta madura, moca, cacao, toffee. Una acidez que equilibra, refresca. Pasas en la boca, pero también nueces y naranja escarchada.

Oloroso y Pedro Ximénez madurando en la callada sombra de la Sacristía de la bodega, 33 botas para la gloria.