Señorío de Villarrica

Señorío de Villarrica es una bodega familiar situada en la Rioja Alta, fundada en 1940 por Florentino Fernández. Con 110 hectáreas, todas pertenecientes a la propiedad familiar, algunas de ellas se remontan nada menos que a 1911.  Catamos dos de sus vinos tintos más emblemáticos: Señorío de Villarrica Crianza y Delicia de Baco.

Viñedos de Señorío de Villarrica

La uva es controlada desde los viñedos propios de la bodega, con podas manuales para limitar las uvas por hectárea, utilizando los restos de la poda, sarmientos y hojas, como compost natural para el suelo. En el caso de Señorío de Villarrica la producción de uva se limita a 5.000 Kgs. Por Ha y, en el caso de Delicia de Baco a 3.000 Kgs. Por Ha.

Tras la vendimia, realizada en cajas de 10 kilogramos, las uvas pasan por mesa de selección, para después, tras el despalillado, ir a fermentar a tinas de roble francés para 2.000 Kgs. de uva, posteriormente se realiza la fermentación maloláctica durante seis meses en fudres ovalados de roble francés de 3.000 kgs.

Señorío de Villarrica Crianza

 

Señorío de Villarrica Crianza (D. O. C. Rioja) es un tinto que respira tipicidad de Rioja, un vino envolvente y aterciopelado en boca que pasa por la misma con suavidad a la vez que nos muestra musculo y personalidad. Elaborado 100% con uva Tempranillo recibe una crianza de 14 meses en barricas de roble francés (80%) y americano (20%), para posteriormente permanecer 6 meses más en botellero.

Delicia de Baco

Frutos rojos de bosque y tostados de elegante madera se conjugan para ofrecernos un vino fresco y muy fácil de beber.

 

Delicia de Baco Crianza 2015 (D. O. C. Rioja) se elabora mayormente con uva Tempranillo, pero en este 2015 con aportaciones de Graciano y Garnacha. Tras su vinificación en los tinos de roble francés de 2.000 kilos, recibe una crianza de 14 meses en barricas bordelesas (225 litros) de roble francés seleccionado con tostado medio plus, a la que se añade una crianza en botellero de 12 meses más. El vino está aún muy “entero”, se irá afinando con el tiempo y crecerá a vino complejo y elegante. Aromas de frutos de bosque muy maduros, incluso algo confitados, se unen a notas de especias y tostados de la barrica, recuerdos de torrefactos (café) y final largo con buena acidez.