Un mes más el comité de cata de Apolo y Baco ha celebrado su almuerzo con cata de vinos. El director de la misma ha sido esta vez Antonio Vázquez, quien nos ha sorprendido con unos interesantes vinos de uvas poco usuales en las estanterías de las vinotecas y con dos vinos consagrados de Rioja.

En la puerta de Trashumante

Además estábamos de aniversario pues el comité de cata de Apolo y Baco cumple sus primeros 5 años desde su creación, aniversario que se remojó para comenzar la velada con un fresco y muy interesante cava Albert de Vilarnau Brut Nature, como magnífico extra de los vinos programados.

Aunque el local de Trashumante es un viejo conocido para mí, allí radicó en su día la exitosa Pizzería El Jueves, de mí recordada amiga Andrea y su socia, Ana. Hoy las instalaciones, redecoradas con acierto, acogen a este Trashumante del que nos quedan pendiente otras visitas para conocer más a fondo su cocina. Porque el menú de nuestra carta de Marzo también ha sido algo muy especial.

Primer vuelco, carnes y chacinas

Un cocido maragato con sus tres vuelcos ha sido el protagonista de los platos. Receta tradicional de la comarca leonesa de la Maragatería, que le da nombre, tiene la particularidad entre los numerosos cocidos y pucheros españoles, de que sus tres platos se sirven en el orden inverso al habitual. Me explico, primero las chacinas, lo que aquí llamamos “pringá con to sus avíos”, después los garbanzos y por último una sopa a base del caldo del cocido con fideos finos y tropezones del chorizo y huevos duro.

 

Listos para catar

 

Trashumante nos propició un gran cocido donde destacaron la calidad de las carnes y chacinas del primer plato, los garbanzos “pedrosillanos” (una variedad especialmente pequeña) tiernos y sabrosos junto a la col guisada y, por último, una sopa donde quizás los fideos hubieran quedado mejor un poco más al dente. Rematamos la faena con un muy agradable mousse de limón en vaso que nos refrescó el paladar.

Una sopa que te arregla el cuerpo, seguro que los arrieros maragatos entraban en calor con esto

En cuanto a la cata, podríamos decir que la comenzamos también al revés, para ir con el menú. Primero catamos un Castillo de Ygay Gran Reserva 2009, un gran vino de Rioja de larga guarda con todo lo que ello conlleva, complejidad, equilibrio de una fruta muy madura con una elegante madera y, por desgracia, inflado de precio tras el triunfo internacional de su hermano de la siguiente añada.

El segundo vino fue un Contino Graciano 2012, para mí el mejor de la cata. Un monovarietal de Graciano de la Rioja Alavesa con 15 meses de barrica, que se mostró fresco, sabroso, con una fruta “sangrante” y una madera elegante y sutil.

La cata la completaron tres interesantes monovarietales que suscitaron el ameno debate de los catadores. Gaintus Radical 2017 (D. O. Penedés) varietal de una recuperada Sumoll de una capa de color baja y notas nítidas de hidrocarburos junto a balsámicos, ligero en boca, incluso algo chispeante, un tanto rustico pero redondo y con un final dulzón.

Compartir mesa, conversar, cambiar impresiones, disfrutar. Un brindis por Apolo y Baco

Luego probamos un Zárate 2016 Caiño Tinto (D. O. Rías Baixas), rojo gallego muy especiado y con notas de hojas mentoladas y laurel. Equilibrado y fresco. Por último El Espinal 2017 (D. O. Ca. Rioja) 100% Maturana Tinta, otra peculiar uva que nos propició un vino mineral, cerrado al principio en nariz, con una boca plena y golosa y donde después afloraron moras y herbáceos que daban un desagradable amargor final.

Como siempre una agradable velada con los amigos de Apolo y Baco donde también pudimos disfrutar de la compañía del exbodeguero de Colonias de Galeón, Julián Navarro y de nuestro amigo y compañero en el mundo del vino, José Manuel Massé, miembros de la web Apolo y Baco a la que felicitamos cálidamente por su constante tarea cultural y enogatsronómica durante estos años.