pintxo

No cabe duda que la tapa y el pintxo son dos manifestaciones fundamentales del atractivo gastronómico de nuestro país. Dos formas de disfrutar del ocio en la calle, en los bares, que se han convertido por derecho propio en pilares del atractivo turístico de nuestra tierra.

Bar Martín (San Sebastián)

Y, de la misma manera que han ido adaptándose a los tiempos que corren, han sufrido las modificaciones, algunas más que arbitrarias, propias de cualquier actividad que se practique en masa.

Gavilla del Alústiza (San Sebastián)

Digo esto porque en mi último viaje a San Sebastián he podido comprobar que, salvo excepciones rigurosas, se ha generalizado una práctica que ya el año pasado podía contemplarse en muchos establecimientos. Partamos de la base de que el pintxo es un

Barra del Zeruco (San Sebastián)

aperitivo que se puede alargar en la jornada pero que es  como el preludio a una cena o almuerzo como Dios manda. Pocas veces he visto a los lugareños comer o cenar exclusivamente de pinchos y menos en un mismo bar. Pocas.

Cuando uno llega al País Vasco lo primero que te impresiona es el sistema de pillar el que más te gusta y zampártelo sin decir ni mú, tras haber pedido la bebida (de la misma manera que a los forasteros les llama la atención que en Sevilla te apunten lo

Pinchos del Alústiza (San Sebastián)

que tomas con una tiza en la barra), después pides la cuenta, dices cuantos y cuales has comido, pagas y te vas. Mucha gente piensa que puede decir menos cantidad y así no pagar todo. No es relevante. La verdad es que se piensa pero pocos lo hacen. Bien, dicho esto está claro el ritual. De pie en la barra coges un pincho, bebes tu bebida y, normalmente, cambias de sitio en pos de otro local, más o menos como el tapeo de pro.

La gloriosa barra del Zeruco, colorista y creativa, el clásico Ganbara y su pincho de hongos, la Bodega Donostiarra y su

Bodega Donostiarra

Pincho Induráin, el Portaletas, Bodegón Martín, El Alústiza y su Gavilla o la Ciaboga y su Platillo, A Fuego Negro o Cachón, son sitios que hay que visitar alejándose de esta moda del platito “all in one”.

¿Y qué es esta práctica a la que hago alusión ? es la moda del platito con cuatro o cinco pinchos de una vez. Esa moda, creo que impuesta por las hordas de franceses que inundan la ciudad, se ha generalizado y es muy común en infinidad de bares. Hay

hasta ofertas, de portales que igual venden servicios de

Plato combinado de pinchos

peluquerías que tickets de cine, de cuatro pinchos y zurito por X “leuros”. Si lo realmente atractivo de ir de pinchos es el comer el que te apetece, disfrutar del bocado, charlar y beber de pie, para cambiar de sitio al cabo de un tiempo, lo del plato combinado creo que atenta directamente con la esencia de esta sabrosa forma de disfrutar. Aléjense de esa dinámica y háganlo bien. Como está escrito. Porque digo yo, lo malo será cuando empiecen a permitir que te comas el plato de pinchos sentado, cosa que aún no ha sucedido, como pasó aquí con la tapa. Allí, de momento, las mesas son para comer como Dios manda y la barra para todo lo demás. Modas incluidas, aunque sea una moda tan fea.