La Campana

Confitería La Campana

 

La Campana es una institución en la hostelería sevillana. Desde 1885, cuatro generaciones de la misma familia han regentado una confitería que es símbolo y modelo del sector en Sevilla y un imán para los que visitan la ciudad. Borja Hernández Medina, bisnieto del fundador del negocio, Antonio Hernández Merino, nos habla del pasado, del presente y del futuro del establecimiento situado en el “kilómetro cero” de la ciudad.

Gastrobaris ha visitado la confitería café La Campana, nos hemos entusiasmado, de buena mañana, con los aromas de café, de tostadas, de pasteles y chocolates, mientras recreamos la vista en las yeserías del techo y en los azulejos antiguos de las paredes. La Campana es una muestra de cómo se pueden adecuar los negocios tradicionales a los nuevos tiempos, sin perder la estética y el espíritu fundacionales. En una ciudad que no ha sabido conservar sus cafés históricos, como muchas otras cosas, queda La Campana como única muestra de ellos.

Gastrobaris – Cuatro generaciones ya en La Campana, siempre de la misma familia. ¿Hay algún secreto para que un negocio familiar haya rebasado ya los 130 años de antigüedad?

Borja Hernández – Pues sí, desde mi bisabuelo Antonio Hernández hasta hoy. Es complicado, los cambios generacionales no son fáciles. Actualmente lo que buscamos es no solo el beneficio, sino que el negocio perdure con sus métodos tradicionales. Seguir elaborando con métodos propios y artesanales nos distingue y nos da un valor añadido.

Caja La Campana

Caja metálica Surtido La Campana

G – La Campana no es solo un negocio, es un patrimonio sevillano.

BH – Muchas gracias por verlo así. La Campana es un café histórico que ha sobrevivido en un entorno muy deteriorado desde los años sesenta y setenta. Recuperamos La Campana dándole una imagen fiel a su historia. Nos adaptamos a las nuevas técnicas: aire acondicionado, cobros tecnificados, maquinaria de cocina, etc., sin perder el espíritu y la imagen tradicional.

G – Desde luego uno entra en La Campana y tiene la sensación de estar en un sitio que transmite calidad y calidez, desde la uniformidad del personal, la disposición de los productos y el mismo local. Siendo nuestro único café histórico, sin embargo La Campana no tiene salón interior de mesas, si una famosa y agradable terraza que es muy importante para el negocio.

BH –  La terraza es fundamental para nosotros, por ella ha pasado el pueblo sevillano y el turismo, incluidos muchos personajes famosos. Para nosotros la terraza supone un 60% de la facturación diaria del negocio.La Campana plaza

G – Siendo así, el anuncio del Ayuntamiento de Sevilla de revocar el permiso para muchas terrazas debe de ser muy inquietante para La Campana.

BH – Tan es así que de llevarse a cabo la prohibición de terrazas en La Campana, estaríamos casi casi abocados al cierre. Ya hemos tenido que cerrar La Reja, la cafetería que teníamos aquí al lado por el tema de la revisión de la renta antigua. Tuvimos que despedir a cuatro personas, reubicar al resto y cerrar también nuestro centenario obrador de confitería que ahora hemos trasladado a Santiponce con todos los adelantos técnicos actuales. Todo ello ha supuesto una importante inversión que nos ha dejado hipotecados, por lo que la supresión de nuestra terraza, como digo, nos dejaría en una situación muy difícil.

G – El tema de las terrazas está de máxima actualidad en la ciudad ¿Cómo van las conversaciones con el Ayuntamiento?

BH – La Asociación de Hostelería de Sevilla está hablando con las autoridades municipales. Yo espero que los políticos recapaciten sobre esto. La postura de Urbanismo ha sido un poco disparatada. Si alguien no ha cumplido sus licencias, poniendo más veladores de los autorizados, hay medidas de inspección para ponerle coto a ello. Lo que no se puede hacer es tomar una medida salomónica donde paguen justos por pecadores.

G – Pues el anuncio es que en la plaza de La Campana no quede ni un solo velador.

BH – Así es. Ocurre que en la plaza hay franquicias con terrazas que son de auto servicio, no están atendidas por ningún personal de esos establecimientos, eso origina que los clientes muevan sillas y mesas, las junten, las descoloquen, dejen basura, ese no es nuestro caso.

G – Esperemos que el problema de la terraza se solucione de la mejor manera posible para todos. Hablemos de los productos de La Campana.

BH – La Campana elabora todos sus productos de manera artesanal y con materia prima de alta calidad. Nuestros maestros pasteleros conservan recetas centenarias que se siguen haciendo en nuestro obrador de confitería. La información pasa muchas veces de pastelero a pastelero.

G – Mucha clientela sevillana y muchos turistas.

BH – Ambos. El sevillano es muy cafetero y, modestamente, nuestro café Catunambú, es magnífico. También tenemos salados. En Sevilla, las temporadas marcan la comercialización de nuestros productos típicos, que funcionan fantásticamente, ahora en Noviembre sacamos nuestros panellets y huesos de santo, luego los productos navideños, en Cuaresma las torrijas.

La Campana interior

Interior de La Campana

G – Por cierto, además, en vuestros ventanales, que dan tanto a la plaza como a la famosa calle Sierpes, atendiendo a esos productos de temporada, montáis unos magníficos escaparates temáticos, podríamos decir.

BH – Recuerdo una grandiosa Giralda que se montó de azúcar, que hizo Francisco Salas, nuestro anterior maestro pastelero, ya jubilado. Cuando llama más la atención de los turistas es en Cuaresma,  ponemos nuestros tradicionales nazarenos, junto con las torrijas y los pestiños. En Navidad montamos un espectacular Nacimiento de chocolate, con los roscos de reyes.

G – Borja, tienes dos hijas, ¿están por la labor de seguir en el negocio?

BH – No sabemos, me gustaría, pero la verdad es que es un negocio muy sacrificado. La Campana está abierta todos los días del año, salvo defunción. Tenemos productos para todas las épocas del año.

G – Hemos mencionado ya varios productos típicos de La Campana, ¿qué otros podríamos decir que son vuestras especialidades?

BH – Pues también los cortadillos de sidra, las tortas de polvorón, las lenguas de almendras, las muy sevillanas yemas, las pastas de té. Productos que no necesitan frío y que se llevan los turistas a sus casas. De hecho hemos recuperado de una caja metálica muy bonita de la época fundacional que llenamos con surtidos de nuestras especialidades.

G – ¿Y hay un producto digamos líder en La Campana?

BH – Quizás por lo que la gente nos reconozca más es por nuestras torrijas, cuyo secreto, además de que en Sevilla son de vino y no de leche, quizás resida en el pan.

G – Y todas estas modas de dietas, de productos light, de intolerancias y alergias, ¿han influido en vuestras ventas o maneras de elaborar?

BH – Si, de hecho realizamos pasteles y pastas sin azúcar. De todas formas, nuestros productos son muy naturales. Como bien señalas, hay cierta moda de dietas, pero sin embargo cada vez se consume más bollería industrial, lo cual si es perjudicial para la salud. Se ven más obesos en las fotos de ahora que en las antiguas. Nuestra pastelería es básicamente harina, azúcar y huevo.

– Muchas gracias Borja por acogernos en tu casa. Una reflexión final para los lectores de Gastrobaris.

BH – Pues que duremos al menos otros cien años (sonrisas) y que reine la sensatez en el problema de la terraza, tan importante para La Campana y creo que, con su atención y el cuidado que ponemos en ella, es un valor más del centro de nuestra ciudad.

Opinamos con Borja que, efectivamente la terraza de La Campana es, independientemente de su importancia fundamental para la conservación de los puestos de trabajo y de la misma supervivencia del centenario negocio, un valor estético de nuestra ciudad. Sería impensable suprimir en París, por ejemplo, las famosas terrazas de sus cafés. Debe de imperar el sentido común y sancionar y prohibir a quien no cumpla la reglamentación y a los que supongan un afeamiento y un atentado estético para el centro de Sevilla, lastimosamente herido por franquicias y bares de bajo costo.

Confitería La Campana

C/ Sierpes, 1 y 3

Sevilla