el adobo

Nadie duda que “quien tiene un amigo tiene un tesoro” y esto viene al caso porque, buscando sitios nuevos con los que ampliar mis conocimientos y mis fronteras culinarias le pregunto a un buen amigo, Antonio Colsa “El Quillo de Cádiz” por un sitio del que he tenido noticias a través de las redes y al que me gustaría visitar. La respuesta de Colsa es definitiva: Paquito el Adobo es mercado, aceite de oliva pulcro y harina…lo demás es su maestría.

Paquito con Carmen y Alejandro

En pleno entramado de calles cercanas a la muralla de San Carlos, en la calle Rosario y de esquina, donde deben estar las buenas tabernas, Paco Abeijón, hijo del maestro chirigotero “Carapalo”, recibe cada día la visita de lugareños con materia prima (viva) recién capturada en las aguas cercanas y expone, en su pequeña vitrina, los pescados comprados en el mercado local que se consumirán en la bodeguita.

Urtas recién llegadas

Paco, Paquito el Adobo, conoce a la perfección la forma de preparar tan delicada y deliciosa materia prima. Sencillamente como siempre: fuego, AOVE y sal. Se maneja bien este hombre que limpia el pescado antes del servicio, mientras Alejandro y la hija de Paco, que dispone en la atención al público, montan la pequeña terraza, no más de cuatro mesitas, en la calle peatonal aledaña.

Tomates aliñaos

Para empezar es preceptivo un aliño de tomate, tomate de verdad, acompañado de melva. Y para iniciar el disfrute total tienes acedias, mi frito preferido, boquerones, pijotas o salmonetitos,  sabrosos ellos, todos rebozados en una fina y crujiente capita de harina, tersa y seca, que protege el jugoso interior. Ni una gota de exceso de grasa.

Salmonetitos fritos

Se puede pedir por tapas raciones y medias, dependiendo de cuantos acompañantes se lleven y del antojo del que comande, como fue mi caso que, fuera de programa, pedí tapita de cachete, la cococha, y una explosiva morena frita, plato que sólo había probado antes en el Bar Paquete en la explanada frente al puerto de Barbate, con Víctor Gamero, y que en esa ocasión estaba potentemente adobada.

Una huevas de caballa al pil pil fuera de carta

El otro puntal del Adobo son sus pescados a la plancha o al horno. Nosotros nos decantamos por una urta que acababan de traer junto a otras especies, y que fue la estrella del repertorio. Bien, muy bien, atendidos por Carmen y Alejandro, disfrutamos de un almuerzo de esos que dejan huella. Si además acompaña el día

Acedias fritas

con una suave brisa marina, como fue nuestro caso, se marcha uno pensando en lo mucho que ha disfrutado y las ganas que te llevas de volver cuanto antes. Tienes parking en la misma calle y en la plaza de San Antonio. Motivos más que suficientes para organizar una visita a la Bodeguita Paquito el Adobo en Cádiz y contarlo a tus amigos. Consejo de ídem.

Urta a la plancha

Bodeguita El Adobo
Calle Rosario, 4 – Cádiz
Tarjetas: Sí
Terraza: Sí
Barra: Como debe ser
Parking cercano: Dos