Fotografía: Manolo Manosalbas
Textos: Javier Compás

Siempre hemos seguido con interés la carrera profesional del cocinero trianero Víctor Gamero, un chef sevillano que ha gestionado cocinas nacionales e internacionales y que, las vueltas de la vida, ahora regresa a su barrio para ofrecernos lo mejor de su cocina en Betis 7.

Sandwich de pastrami

Describir Betis 7 es fácil, una casa tradicional sevillana de la calle de donde toma el nombre, unas mesas en la planta baja, una terraza en la misma acera sobre el Guadalquivir y una encantadora azotea desde donde podemos disfrutar de la gastronomía de Betis 7 mientras nos relajamos con las vistas del río, el puente de Triana, la Giralda y la catedral, la Maestranza… en fin, Sevilla. Una terraza la de la azotea perfectamente atendida y de donde nos cuesta trabajo marcharnos, por lo a gusto que se está y por la interesante conversación de nuestro amigo y anfitrión Víctor Gamero.

Terraza superior de Betis 7

 

En una tabla nos viene la carta, o mejor habría que decir las cartas, pues se abre con una selección de cervezas artesanas. En la carta de vinos una buena representación de generosos andaluces, todos se pueden pedir por copas; en vinos tranquilos buen equilibrio entre etiquetas más clásicas y otras más modernas, si es que cabe hacer esas distinciones a estas alturas.

Salmorejo de naranja sevillana

 

 

Bebemos Basa, el Rueda de Telmo Rodríguez, muy fresco y frutal. Gamero nos cuenta su momento, de libertad creativa, ahora, como él dice, quiere ser feliz con su trabajo y disfrutar, y eso se nota en los platos. La cocina siempre es sensible al estado de ánimo del cocinero y los platos de Betis 7 nos hablan de sabor, producto y Andalucía, bajo el prisma personal de Víctor Gamero.

Nigiricretas

 

Todo ello lo corroboran los primeros platos que llegan a la mesa. Un fresco, sabroso y original Salmorejo de naranja sevillana, que armoniza en el plato un salmorejo tradicional con un remojón de bacalao y naranja granadino; al igual que su Atún lima manzana algas (Alma, un homenaje a su pareja), con una “semi mojama” de atún con lima, manzana verde y alga wakame, también pleno de frescura y sabor marino.

Víctor Gamero reivindica la pequeña grandeza del bocadillo y lo demuestra con su Sandwich de Pastrami, una de esas propuestas fuera de carta que siempre se ofrecen en Betis 7; en este caso buen pan de semillas de Panadería de Cordero y un gran pastrami de La Finca, jugoso.

Atún lima manzana algas

Otra originalidad, la Nigiricretas, croquetas de carabineros con un boquerón en vinagre por encima, un sabor intenso a marisco, reforzado por el pescado, mar de nuevo. Es ese estado al que aludíamos antes, Gamero ha llegado a un grado de libertad donde se permite una creatividad sin corsés, pero sin excentricidades.

Pulpo Mexditerráneo

Platos fuertes. Atún rojo a la plancha con mermelada de Sevilla, con un puré cremoso de “manteca colorá” y gel de ajo negro que está bueno hasta sin el atún. Otro alarde de acompañamiento, el axiote, ajo colorao, cremita de aguacate y salsa tzatziki, para el Pulpo Mexditerráneo, con potencia pero con elegancia, en este plato de fusión.

Cordero miel y naranja

 

Entramos en las carnes con un jugoso Cordero miel y naranja, deshuesado con un cremoso de mostaza y lacado de miel y naranja sevillana, un magnífico conjunto, tierno, rico de sabor. Al que acompañamos con el ribera Fulanito, un tinto a mi parecer pasado de maduración y muy tánico. Una nota dulce y un contraste crujiente con sus migas tiene la Presa ibérica de bellota, con teriyaki de Tío Pepe, muy jugosa y sabrosa también.

Presa ibérica

 

 

Los postres son de las pastelerías trianera de Manu Jara y la de Palomares del Río, 121 Grados.

Restaurante Betis 7 es un lugar, como encabezamos en este artículo, para disfrutar de las vistas, pero con una gastronomía de altura, todo ello con una factura media bastante razonable.