Foto de cabecera: Barra del Bar Comercio (Manolo Manosalbas)

Ayer compartí un buen rato con varios hosteleros de Sevilla, algunos con destacados establecimientos del centro, fue una cosa informal y en plan de amigos. Terraza de bar de barrio, las que antes han despegado, entre bromas y cervezas, también probamos un excelente Fino de Bodegas Argüeso, una novedad de la que ya daré cumplida reseña, hablamos de la situación, como no podía ser de otra manera, y de la lenta y costosa vuelta a una posible normalidad que algunos vaticinan para muchos meses aún.

Avenida de la Constitución de Sevilla durante el confinamiento

La verdad es que la percepción que se tiene en los barrios es distinta a la que se palpa en el centro. Por una parte, la falta de actividad económica, muchos locales cerrados y la ausencia de turismo, dan al normalmente bullicioso centro de la ciudad una imagen desolada. Se te cae el alma al suelo al ver la avenida de la Constitución, la calle Alemanes y todo el entorno de la Catedral, el barrio del Arenal, con tan poco o ningún ambiente.

Con la entrada en la Fase 2 muchos establecimientos han reiniciado su actividad, algunos de los que no veían rentable abrir sus terrazas (el que la tenga) con el 50% de mesas, se está animando a abrir ahora que también se ha permitido servir en el interior con el 40% de aforo. El problema es que hay muchos sitios donde no hay mesas interiores. Hay opiniones que comienzan a pedir la reapertura de las barras, hasta ahora prohibidas, pero hemos de ser cautos y no precipitar medidas que nos hagan dar pasos atrás.

Tal vez se podría haber considerado la utilización de las barras con separaciones similares a las que existen en otros tipos de comercios, poner entre cliente y cliente una distancia de seguridad y de uno en uno, pero ¿a quién le apetece estar solo en una barra de solitarios, a dos metros cada uno? Eso por no decir que en la mayoría de las barras sevillanas, por su tamaño, no habría en muchos casos más de dos o tres clientes.

No nos precipitemos, han sido meses de sacrificio para conseguir que en Sevilla se encadenen varios días sin un solo contagiado y, lo que es más importante, sin un solo fallecido por COVID 19, unas semanas más de espera no suponen nada, a no ser claro, que lo único que le interesa a algunos cronistas es jugar con los sentimientos de sus conciudadanos para aprovechar y arremeter contra el Gobierno.

Alegrémonos de que esta semana están teniendo lugar cada día reaperturas de bares y restaurantes, por el camino, lamentar los puestos de trabajo perdidos o en suspenso hasta que la normalidad vuelva a parecerse a lo que era, si es que ya algo va a volver a ser como antes.