bares de barrio

Me voy por Los Remedios porque es un barrio como otro cualquiera y, además, hoy me coge cerca.  El Consola, fundado hace más de 50, o 60 años, es un buen bar de esquina.

El equipo del Consola

Fue bar y bodega. La gente la conocía por La Bodega del Comandante (hablo ya de hace leña) y era una bodega de esas que atendía al que le llegaba para reponer emociones in situ y al que venía al take-away para llevarse el vino también. Curro, alias de Antonio Picón y nacido en Rociana (Huelva), lleva cincuenta y pico años en el lío y sabe de esto tela… Ha dado de beber y de comer a casi cuatro generaciones de clientes y entre éstas, a más de un político, mediático, famosete o famoso, cuando ellos no eran ni lo uno ni lo otro.

Solomillo al whisky

En sus tiempos, bodega, bodegón, despacho de vinos, etc. …un tal Pedro repartía el vino y subía con soltura, cuenta el jefe, la cuesta del Puente de Triana o la del Rosario, con el triciclo de reparto repleto de damajuanas rebosantes de Jumilla, que ya quisiera Induráin esa potencia de gemelos. En Navidad vendían por castigo, champán, fino, manzanilla, vermú, mosto y una jartá de licores y los que ya se han perdío, como eran los copazos de ginebra, coñá y el del Mono, que consumían repartidores, practicantes y señores respetables antes de poner sus conocimientos al servicio del

Manitas de cerdo

ciudadano.

Dan desayunos, como los buenos bares de barrio, entre 150 y 200 y triunfa el “Mayflay” y, a veces, sirven alguna que otra copichuela. Antes, me dice Curro, era al contrario: tres desayunos (triunfaba la de mantequilla Zas) y 200 chispazos en copita.

En esta casa no hay pizarra, ni carta plastificada, ni madre que la fundó. En esta casa te cantan las tapas al pelo y si no te enteras te las cantan una y otra vez, las que haga falta. Tienen tapas de plancha, aliños y guisos, estables como la cola de toro, el

Huevos rellenos flanqueados por ensaladilla y salpicón de marisco

menudo, y las fabes y, por lo del cuchareo, si al jefe se le pone en la punta de la olla, te ponen cualquier día unas lentejas que ni Esaú ni Jacob, ni ná de ná de ná. O un cocido del peregrino que pillas tú la ruta de Santiago sin Chirucas en los pinreles…Este es un bar de barrio y la gente, como tiene que ser, tapea de pie, se pide permiso y se cede las mesas a las señoras y los mayores y te sonríen, pues el público es, desde siempre, variado, amable y singular.

Fabes

Triunfan, por si les apetece venir, como ya he dicho, la cola de toro, la ensaladilla, y los fritos, sublimes. Carmelo Méndez, el cocinero, es el culpable del “no hay billetes”, y en temporada los caracoles, pulcramente lavados y enjuagados por el de Rociana, que doy fe de lo que escribo, salen en las guías del tapeo. Su vasito de caldo va aliñado de un chorrito de Tío Pepe. Ahí es ná.  Jesús y Javier te atienden como un rayo en la barra (grandes y simpáticos tipos),

Cola de toro

son el preludio de lo que siempre es una grata visita al Bar Consola (ción). Un bar de los nuestros. Uno de esos “Cientos de Bares de Barrio que deberías visitar” sin que te lo anuncie ningún diario rancio. Para eso ya estamos nosotros…¿Verdad?

Bar Consolación

C/ Virgen de Consolación, 13

41011 Sevilla