Bar Taquilla.

Bares de Barrio.

El lunes Santo de 1983, con la Hermandad de San Gonzalo frente a la puerta, Ramón Oliva, extremeño de Segura de León y anteriormente el encargado de La Vendimia Jerezana, hoy Pepe Hillo, tiene a bien inaugurar este emblemático bar del Arenal.

Bacalao frito

Situado frente a la puerta de la Maestranza y las antiguas taquillas, debe su nombre al consejo de D. Eugenio Gil Mercado, en ese momento gerente de la empresa Pagés y amigo de la casa. Así que le pusieron Bar Taquilla. Bonito nombre de verdad.

Este establecimiento lo tiene tó, terraza, barra, comedor, ventanillo a la calle y sólo le faltaría disponer de la azotea de este edificio de la época de Aníbal González que todavía muestra en algunos detalles la huella de tan magnífico estilo.

Recalan en el Taquilla, toreros, ganaderos, artistas, apoderaos

Salmorejo

y pintores tan es así que el día de la entrevista apareció por la puerta el pintor Antonino Parrilla con el Nano de Jerez, ese gran cantaor a quien mi padre llamaba “mi hermano Nano” y él le correspondía con un gitano “mi herMano Salbas”. La clientela de este bar es gente de bien, más bien amigos, que van buscando lo bueno y doy fe de que lo encuentra.

Tres hijos de D. Ramón cuidan del negocio. Pepe en la barra, Manolo en todos los sitios y Juan Ramón en la cocina, que es el motor del lío a mediodía pues hay que decir que este bar sólo abre hasta las 6,00 “menos cuando hay toros”.

Pimientos con melva

El espíritu de la cocina, el del Taquilla, lo instauró Dª Maria Antonia Fariñas, la madre de estos tres Olivas, también extremeña que ha sentado cátedra en el barrio con tres grandes platos, tres, como diría un cartel hoy en día: Las manitas de cerdo, el cocido de calabaza y, cómo no, la cola de toro, que se guisa cuando la hay buena que cuando no se le ve trapío se queda en los corrales, sin salir al ruedo.

Juan Carlos cambia el guiso a diario y de sus manos, la madre ya

Lagarto ibérico

está retirada, salen otros platos como la carrillera en salsa, chícharos con chorizo, papas con choco y asadura aliñá, guiño al origen, a la que no ponen culantro por que se sabe que en Sevilla ese sabor no cuaja faena.

Otras tapas son estables en la pizarra. El lagarto ibérico a la plancha, bacalao frito o merluza frita, pescados bien rebozados y fritos en aceite limpio que demuestra, sin duda, lo bien que los fritos se le da a la gente del Arenal y lo exigentes que son estos bares a la hora de freír, aunque sea un huevo frito.

Bacalao gratinado

Estos niños, que nacieron en la calle Galera, ahí junto y porque antes uno nacía en su casa, entraron a trabajar con 18 años y, desde entonces, han cuidado las buenas formas que su madre y D. Ramón les enseñaron para todo y también para la cocina, cocina de casa ¡Oiga! Aquí la atención y el servicio van de la mano siempre. Manolo se viene arriba contándome que en su bar la gente come la cola de toro rechupeteando el hueso, que es como tiene que ser, y nadie mira a nadie de forma extraña. Se acercan las servilletas con toda naturalidad y siguen con el condumio y la charla como si nada.

Champi relleno

También triunfa en el ruedo el montadito de filete y jamón, los pimientos asados con melva, el chipi plancha, el bacalao gratinado y los champis rellenos, único alarde creativo que combina un relleno de roque con una mermelada de pimientos.

De 1,30 a 3,30 el movimiento es frenético. Los clientes, casi todos amigos y habituales de la zona, hablan ya desde la puerta pidiendo lo que quieren o, en otro caso, es Pepe el que los atiende nada más abrir, como dicen las escrituras, para saber qué van a beber o qué se les ofrece, que de la comida y atender la sala se encarga Manolo y de vigilar que todo salga bien, como

Queso de Ocaña

siempre, se encarga el Anestesia, una cabeza de toro que preside el comedor, que fue toreado por Litri hijo en el 85 y al que le cortó las dos orejas en una corrida televisada por Canal Sur.

Reseñar que los varones Oliva son de la Caridad del Baratillo y se ponen solemnes cuando hacen hincapié afirmando: “de los botones blancos, eh!!” aunque cada uno por separado son de la Esperanza de Triana, Pasión y Los Gitanos. Anda que no.

Chipi plancha

¡Bueno! cierto es que hay mucho para contar pero, llegados a

este punto, creo que lo mejor es que cada uno tome rumbo al Arenal, a la calle Adriano, frente al nº 37, antes las taquillas de la plaza de toros, se siente o se aposte en la barra, se deje atender por el personal y disfrute de su ambiente de barrio y sus tapas caseras. Les garantizo un paseillo de lo más agradable.