Fotos: Vikifdn y JC

Lo primero que uno piensa cuando sale de A banda es: ¿por qué no he venido yo aquí antes? y el pensamiento inmediatamente posterior es pensar en volver con amigos/familia que aprecien la buena mesa. Porque es que en A banda no solo hemos comido bien, hemos recuperado algunas sensaciones que son difíciles, por desgracia, de encontrar ahora en la mayoría de los bares y restaurantes (léase también gastrobares) de Sevilla. Me explico ahora mismo.

Comedor principal

Comedor principal

A banda tiene un pequeño salón a la derecha de la barra, frente a la entrada, y otro mayor a la izquierda, hay un tercero que se usa los fines de semana y como reservado para grupos. El ambiente es acogedor, luces cálidas, sillas de maderas claras, exposiciones temporales en las paredes y, de fondo, música clásica, suave. Todo respira comodidad y tranquilidad, a ello contribuye entre semana un público de profesionales de empresas cercanas y docentes de las facultades vecinas, no hay gritos, no hay conversaciones altas. Empezamos bien, muy bien. Carritos de servicio, servilletas de tela y mantelitos individuales, Dios mío con que poco nos conformamos hoy día.img_20161123_140137 img_20161123_140404

Ahora que las estrellas Michelin están de moda, recordar a profesionales del fuego y profanos, que un buen restaurante no es solo buena comida, es servicio de sala, y eso pesa mucho, muchísimo. Y para eso en A banda está Tere, una señora curtida en la profesión, trece años en El Buzo, varios con Juliá, la Venta Pilín y otros “clásicos” sevillanos.

A banda abrió el 11 de Noviembre de 2011. Sus artífices son dos compañeros de trabajo que, tras la crisis del ladrillo, se zambulleron en la hostelería, y parece que acertaron. Carlos Ortiz en la sala y Lourdes Ortega en la cocina llevan la nave adelante, con buen rumbo.

Ensalada de ventresca de atún

Ensalada de ventresca de atún

No se dejen engañar si le dicen que este es un sitio de arroces, que lo es, pero circulen por su carta, por cierto, tienen una especial para celiacos, y prueben lo que sale de las manos de Lourdes, una economista metida entre fogones que debería atreverse a pasear por la sala y charlar un poco con los clientes, porque, aunque no somos partidarios de los cocineros showman, quizás aquí se eche en falta una cabeza visible del negocio y Lourdes tiene estilo para ello.

La carta, como digo, es más que arroces, por ejemplo la Ensalada de ventresca de atún que abrió un menú por el que optamos, es uno de los que ofrecen a grupos, para probar varias cosas de su nómina de platos. La ensalada fresca con unos acertados pimientos asados, a señalar que en la mesa ponen un magnífico convoy para aliñar y salpimentar  al gusto de cada uno. Un pero que poner a los menús, mejoren los vinos por favor, no están a la altura.

Paté casero

Paté casero

Siguiendo el hilo de mi último comentario anterior, señalar que hay que expurgar en la carta de vinos para encontrar etiquetas a la altura de las circunstancias, incluso si se quieren servir vinos de la tierra, hay afortunadamente opciones muy favorables, no queramos insistir en la insistencia d emuchos negocios en sacar el mayor margen posible con los vinos.

Dadas las circunstancias, cambiamos el vino del menú por un muy bueno Morosanto Blanco, un vino de Ronda (Málaga) elaborado con las variedades Chardonnay y Viognier, que acompañó perfectamente todo el menú, con su suave untuosidad, exacta acidez y frescura.

Salmón marinado

Salmón marinado

Así que acometimos un muy bien elaborado Paté casero, hecho a base de pollo y oloroso, se acompaña de dos mermeladas, una de tomate y otra de manzana caramelizada y, otro acierto, finas tostaditas de pan hechas, como todo aquí, en la casa. El paté es una delicia de textura y sabor, aderezado con un pellizco de pimienta rosa.

Otra grata sorpresa, el Salmón con tres salsas, nada de abrir un paquete de una de esas marcas nórdicas, aquí llega el lomo de salmón de la pescadería y Lourdes lo prepara en la cocina, por eso se nota el sabor fresco a pescado. Elegante y sorprendente con la salsa de eneldo y mostaza, clásico con la salsa tártara, atrevido y diferente con la de soja. Ningún buen aficionado al salmón debe dejar de probar el que sirven en A banda.

Un Surtido de croquetas correcto, crocantes por fuera y suave bechamel por dentro, de varios sabores, cabrales, bacalao, puchero, para incondicionales del croqueteo.

Surtido de croquetas

Surtido de croquetas

Y llegó el arroz, en este caso un Arroz a banda de chipironcitos y gambas acompañado del tradicional all i oli. El grano está suelto y en su punto, un poquito más blando que al dente, sabrosón. Está claro que en cocina se maneja con soltura el equilibrio fuego y agua, fundamental para un buen arroz.

Si se atreven con un postre, todos (casi) son caseros, un punto navideño nos dio una Tarta de galletas, hecha con natillas y chocolate, coronada por unos prescindibles lacasitos. Contundente.

Como dicen ahora, comer en A banda ha sido una grata experiencia gastronómica.

Tarta de galletas

Tarta de galletas

Restaurante A banda
C/ Presidente Cárdenas, 4
41013 Sevilla
Tfno.: 954 094 579